A veces, conoces personas de casualidad. Y resulta que esa casualidad puede llegar a ser lo más bonito que te pasará en la vida. En el momento no te das cuenta de lo que tienes entre manos, pero cuando pasa un tiempo te arrepientes de no haber aprovechado cada segundo a su lado.
Cuando pasa un tiempo, te sientes estúpida por no haberle prestado toda la atención que se merecía, por no haberle echo sonreír cada segundo que estuvimos juntos y por no haber pasado junto a él los mejores momentos de tu vida. Es en ese momento cuando desearías poder verle y decirle cuánto le has echado de menos, mientras le abrazas con todas tus fuerzas, en un abrazo que nunca acabará.
Estas cosas podrían haber acabado en historias bonitas, en momentos inolvidables. Pero no, las cosas no fueron así y ahora aquí estoy ahora, echándote de menos como una tonta.
Pero quien sabe, a veces las casualidades ocurren dos veces en la vida...
No hay comentarios:
Publicar un comentario